La opinión social: el México desconocido

Por Miguel Ángel Méndez

En México siempre se comienza un año electoral cargado de buenas y mágicas energías que vienen acompañadas de grandes e increíbles promesas, pero, sobretodo, de una insaciable sed de servicio público; o al menos eso es lo que se nos han enseñados cada vez que un candidato se postula por un cargo de elección popular y más ahora que la credibilidad de nuestro sistema político y de los partidos se encuentra menospreciada.

 

Las campañas electorales han servido como una imagen que los candidatos y partidos utilizan para atraer a la ciudadanía y convencerlos de las buenas propuestas que ayudarían a mejorar al distrito, estado o circunscripción; sin embargo, no podemos omitir que, en la actualidad, la política y sus actores están siendo objeto de critica por parte de diferentes sectores de la sociedad como son los docentes, académicos, analistas políticos, empresarios, periodistas y de más, aunque hay una razón para ello.

 

Pero más allá de saber si hoy un candidato es bueno o malo, si cuenta con una historia política impecable o si ha sido desaforado o sentenciado por algún delito o inmiscuido en algún escándalo que atraiga la mira de la opinión pública, debemos preocuparnos por quienes todavía se encuentran en pleno ejercicio del poder; actualmente la manera en que los gobernadores, diputados y senadores han ejercido sus cargos no está siendo aprobada por una gran parte de la población.

 

A través de los estudios de sondeo realizados por las empresas Parametría y Pew Research Center, se han encontrado datos preocupantes acerca de la percepción que los mexicanos tienen no sólo de sus gobernantes, sino del mismo sistema político que rige nuestro país.

 

Hay que recordar que el sistema político en muchos países es conocido bajo la gama de instituciones y procesos políticos; en México se denomina la división de poderes.

 

En la siguiente grafica podemos observar la satisfacción que la ciudadanía/electorado tiene al respecto de nuestro congreso y del sistema político que actualmente nos rige:

 

Elaboración propia con información de Parametría y Pew Research Center

 

Como podemos apreciar, una gran parte de la ciudadanía está insatisfecha por el sistema político que nos rige, y que tiene sus orígenes en el siglo pasado; mientras, y aterrizándolo en el ámbito parlamentario, existe un gran número de ciudadanos que están inconformes por el trabajo que realizan los legisladores.

 

Los porcentajes publicados coinciden con el dato presentado en la Encuesta Nacional de Satisfacción Subjetiva con la Vida y la Sociedad elaborada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en el que se afirma que el 80% por ciento de la población considera que el gobierno nunca o pocas veces lo toma en cuenta para tomar decisiones.

 

La realidad que rodea esta clase de resultados en las esferas políticas es simples “llamadas a misa”, que pocos atienden y otros las ignoran. Desde 1970 nuestro sistema político ha manejado que la razón de ser de un candidato a cualquier puesto de elección en México era sencilla: comenzar o mantener una carrera política que le permitiera tener una posición que le ayudara a crear bases de poder; sin embargo, la diferencia que podemos apreciar es que ahora se le denomina “candidatos chapulines” y esté fenómeno lo vemos no en uno, sino en 7 partidos distintos.

 

A cuatro meses de que se lleven a cabo elecciones locales y federales en todo el país, debemos reflexionar, como los gobernados de una elite hereditaria, si las acciones que han llevado a cabo nuestras autoridades han sido cualitativas y generadoras de confianza social. Finalmente a nuestro público lector, lanzamos esta simple pregunta: ¿esta satisfecho con sus autoridades y el sistema político que nos rige?