La revolución que no llegará a la televisión

Por Saúl Castañón (@Saul_Acuna)

Así como lo cantase el poeta y activista afroamericano Gilbert Scott-Heron en 1974 y tiempo después, en 2004, la banda mexicana Molotov: “The revolution will not be televised” (la revolución no será televisada).

Los cambios estructurales en la vida política, económica y social del mundo serán gestados a través de la nueva sociedad que se ha desarrollado encima de plataformas digitales, donde conviven no solamente Facebook, Twitter e Instagram, sino una serie de posibilidades que han buscado satisfacer al usuario y solucionar problemas cotidianos (como el caso de Uber, en transporte; SinDelantal, en comida; Tinder, en relaciones personales).

Específicamente, en el acontecer político electoral de México, esto representa un parteaguas trascendental. Es decir, que a partir de ahora ­ -y en adelante- los actores políticos que alcanzan los espacios de representación popular, serán los mismos que han sabido hacer bien las cosas en su propio espacio digital.

Situación que abre la puerta para que nuevos participantes, sobre todo jóvenes, entren a la competencia por el poder. Por ejemplo, en el año 2015 un joven de 25 años llamado Pedro Kumamoto logró arrebatar a los actores políticos tradicionales el décimo distrito electoral de Jalisco, sin más recursos que unos pocos miles de pesos (el 20% del promedio por competidor), algunos grupos de Whatsapp y un uso inteligente de las redes sociales, logrando ser el primer diputado independiente del Estado.

Ejemplos como el de Kukamoto dan cuenta de una nueva generación de actores políticos que comprenden mucho más claramente que sus antecesores el impacto de una estrategia de posicionamiento centrada en la nueva sociedad, esa que se nutre y construye diariamente en las plataformas digitales.

La revolución NO será televisada, hoy las armas abren fuego a modo de comentarios en los muros de Facebook, se lanzan granadas en forma de tweets y mensajes propagandísticos con carácter doctrinal a través de memes por Instagram.

Quienes entienden el abanico de posibilidades -la mayoría jóvenes-, y buscan participar en espacios de representación popular y toma de decisiones, tienen la responsabilidad de dar el primer paso hacia las neorevoluciones.