Morena vs. neoliberalismo

Por Jordán Castro

Un espectro recorre México, el espectro del populismo. Contra este espectro se han conjurado en santa jauría todas las potencias de un régimen que se negó a morir: los panistas, el sector más acaudalado de la población; priistas neoliberales; socialdemócratas confundidos y una sociedad civil que desde los cafés quiere dictar agenda.

 

El espectro del populismo se materializa en una invitación a la nostalgia. Una nostalgia que evoca los momentos más gloriosos de la historia de México: la Reforma, la Revolución, y el Cardenismo, siendo el último de los tres el mayor referente para este nuevo gobierno.

 

El Cardenismo significó para la mayoría de los mexicanos la realización del proyecto revolucionario, un proyecto que dignificó al pueblo de México, donde miles de campesinos pudieron arar por primera vez sus tierras en lugar de las del patrón. Un momento en el que lo público tuvo de manera inédita primacía sobre lo privado.

 

Según Arnoldo Cordova, el Cardenismo surge como la conjunción de toda una serie de corrientes inconformes con los mezquinos resultados que la lucha revolucionaria había dado. El lopezobradorismo surge como una conjunción de toda una serie de corrientes inconformes con los mediocres resultados que la transición democrática ha dado. Por eso el lopezobradorismo mas que un movimiento político que pueda ser esquematizado en la dicotomía de izquierdas y derechas, es una gran coalición popular y transversal contra otro espectro: el neoliberalismo.

 

El neoliberalismo es hoy el enemigo común de la nación, es el culpable de todos los males del país, de la desigualdad, la pobreza, la corrupción y hasta del aumento de la obesidad y los divorcios.

 

Para este gobierno, el neoliberalismo no es la receta ajena donde la vanguardia pasa de los trabajadores a los tecnócratas con formulas macroeconómicas que nadie entiende, el neoliberalismo es un régimen que fue derrotado en las urnas las pasadas elecciones y no es un ideario que aún falta por confrontar.

 

El neoliberalismo no solo desplazó a los nacionalistas del PRI, por su fuerza hegemónica, también desplazó a todos los sectores inconformes y críticos con el neoliberalismo dentro de todos los partidos políticos, tanto de izquierda como de derecha. Por eso en Morena conviven humanistas cristianos, liberales políticos, militantes del sindicalismo democrático y de la sociedad civil. El lopezobradorismo no es una doctrina sino una plataforma para cualquier persona que recoge las ideas que están en el pueblo de México.

 

¿Pero el neoliberalismo en verdad esta muerto como dicen?

 

Lo que busca este nuevo gobierno de alguna manera es cierta independencia ante el escenario internacional, una independencia para poder tomar una postura no intervencionista en Venezuela, para poder clausurar la construcción de un nuevo aeropuerto, para renegociar con mayor legitimidad el hoy llamado T-MEC y diseñar el sistema de becas para estudiantes más ambicioso en la historia reciente de México.

 

No obstante, el gobierno de López Obrador basa parte de su agenda en materia energética a seguir apostándole al petróleo, por medio de la construcción de nuevas refinerías y a centrales termoeléctricas. Dejando claro que su prioridad no es el medio ambiente a pesar de los problemas de contaminación en ciernes en México. Ahí es donde hay una disputa entre una generación que concibió el progreso como la colectivización de la industria y otra que lo idea como la conservación de las áreas naturales.

 

Además, este gobierno incluyó a diversos empresarios que un tiempo atrás defendieron el régimen neoliberal en un Consejo Asesor que incluye nombres polémicos como el de Carlos Hank Gonzalez, Bernardo Gómez y Ricardo Salinas Pliego, dejando en duda la máxima que el mismo Andrés Manuel pregonó en su campaña: separar el poder político del poder económico.

 

Ésto puede ser delicado y riesgoso, el discurso anti neoliberal puede desgastarse y desacreditarse para los sectores inconformes que lo apoyaron y por más que se busque articular como enemigo de la nación con el tiempo puede convertirse en un espejo en donde el mismo gobierno podría verse reflejado. Podría convertirse en el Emmanuel Goldstein del Estado Mexicano. En un adversario que no sabemos si en realidad existe o no.

 

Gobernar tiene sus costos y limites. Hoy el neoliberalismo, aunque debilitado, sigue existiendo entre las estructuras de los sectores mas privilegiados del país, pero ya no en el gobierno.