¿Ahora qué sigue?

Por Alejandro Solchaga

Me gusta creer en la idea de darle el beneficio de la duda al ahora candidato electo Donald J. Trump. Me declaro como un soñador y una persona idealista que cree que la victoria de este señor logrará cambiar por completo el esquema económico y político mundial actual, lleno de vicios y excesos; aunque por otro lado, tal vez dentro de mí no quiera aceptarlo, que los medios de comunicación han creado un ambiente de miedo, odio y repudio ante la victoria de Donald, pero que si bien es cierto, también estos mismos han combatido fuego contra fuego una misma política generada durante la campaña llena de odio, misoginia, xenofobia y cualquier otra característica negativa promocionada en los discursos del candidato electo. Es un dilema del que actualmente soy parte, ¿los medios de comunicación tendrán razón? ¿Es Donald Trump un peligro para el mundo? o ¿cambiará durante su mandato su postura y lo hecho durante la campaña sólo fue un mecanismo efectivo para ganar electores? El beneficio de la duda cabe en esta puerta…

 

Lo cierto es que Donald John Trump, ciudadano de Nueva York, la ciudad más cosmopolita del mundo, se ha convertido en el cuadragésimo quinto presidente de los Estados Unidos de América de manera legítima, ante una mayoría en los votos, la nación estadounidense lo ha elegido y al respecto de su elección ya nada se puede hacer para que esta se revoque, sin embargo, el analizar él porque de su victoria y las repercusiones que tendrá su política alrededor del globo, eso sí lo podemos y creo que debemos hacer.

 

En los últimos días me he encontrado con cientos de comentarios en las redes sociales y me han desconcertado, sobre todo aquella que he visto en repetidas ocasiones que la democracia, con la elección de Donald Trump, ha fallado. Retomando un comentario que vi de parte de Arturo Cuevas, amigo mío, y el cual su respuesta ante esto fue inspiración para la elección en específico de este tema, él dice que “la democracia no está fallando, la cual se debe perfeccionar para que las élites no sean quienes controlen las elecciones, si no, es el neoliberalismo y el sistema financiero el que está fallando y la gente está votando en contra de eso.” Lo preocupante de esto es que mayormente el electorado que ganó Donald Trump con su discurso nacionalista, misógino, racista y xenófobo, probablemente el electorado a favor de Trump no votó en pro de estos factores, si no que votaron a pesar de esto. Definitivamente como punto de vista personal, la política manejada por Trump no es la correcta, sin embargo, dio en puntos clave que Hillary Clinton no pudo recuperar. El mensaje de Donald Trump para el norteamericano es muy claro: repensar el sistema económico que nos está rebasando y hacer Estados Unidos de América grande de nuevo. Claramente dio en dos puntos neurálgicos para que el electorado norteamericano pensara detenidamente su voto y se lo diera a su favor, la clave del discurso.

 

Lo que considero una realidad y que tiene ampliamente que ver con este tema de las elecciones, que repercutió como ya se mencionó arriba y que quiero tocar a fondo es el análisis del tema de la política económica neoliberal actual en la que estamos inmersos. Friederich von Hayek establece las bases del neoliberalismo actual la cual recalca en La Constitution de la liberté (1960) y establece que: “desreglamentar, privatizar, disminuir los programas contra el desempleo, eliminar las subvenciones a la vivienda y el control de los alquileres, reducir los gastos de la seguridad social y finalmente limitar el poder sindical. El Estado no puede asegurar la redistribución, sobre todo en función de un criterio de «justicia social».” (Boneau; 2005)

 

Claramente si se analiza lo expuesto por Hayek sobre las bases del sistema neoliberal podemos ver que lo que realmente importa dentro de este sistema es la ganancia económica, el sistema cuantitativo, importan los números sobre cualquier otra cuestión ética y moral, cosa que es un factor que ha hecho repensar el voto en Estados Unidos y que me hace pensar que claramente si fue un voto orillado gracias al discurso de Trump pero bien, con mucha lógica al repensar el sistema económico y político actual.

 

Noam Chomsky, filósofo y analista político estadounidense, desde el mes de febrero fue anunciando que la creciente popularidad de Trump “es resultado del miedo y de una sociedad quebrada por el neoliberalismo.” Chomsky en la actualidad ha sido un fuerte crítico a este sistema, me hace recordar a un artículo de La Jornada que leí hace algunos meses escrito por David Brooks y publicado en el año 2009 en el que el filósofo criticó fuertemente al sistema neoliberal desde la iglesia de Riverside en Nueva York y dijo que el neoliberalismo es “un sistema que se enmascara como democracia, pero que al fin y al cabo tiene el objeto de socializar costos, privatizar ganancias y defender el privilegio de la cada vez más reducida minoría rica.”  Además, durante ese posicionamiento agregó que “por la simple razón expresada por Adam Smith de que los principales arquitectos de las políticas aseguran que sus propios intereses son los que imperan, sin importar los costos.”

 

Considero que lo planteado en el neoliberalismo no es malo del todo, tiene en la parte teórica sus partes brillantes y sus ideas para el desarrollo como algo nunca antes visto, por ejemplo, la desregulación del comercio y las finanzas tanto en el ámbito doméstico como en el ámbito internacional es una idea magnífica para la cooperación y la multilateralidad, el problema son los vicios y excesos derivados del mismo. Por otro lado, y a modo negativo, el sistema neoliberal fue aplicado principalmente para Estados Unidos e impuesto por los presidentes de este país como fue el republicano George Bush (padre) y el demócrata Bill Clinton para los demás Estados sin importar de su soberanía y su autodeterminación, tal vez no fue algo impuesto directamente por mecanismos de uso de la fuerza (o tal vez sí), pero fue algo política y económicamente provocado para que todos adquirieran ese modelo y que hasta hoy según D. Kotz (2008) ha llevado al mundo a una “creciente desigualdad, incremento de la importancia del sector financiero y burbujas de activos.”

 

Claramente con esto compruebo la teoría que Donald Trump ha movido masas con su discurso que, a pesar de ser misógino y racista, revoca a un sentimiento nacionalista apelando a que el sistema neoliberal actual ha llevado a Estados Unidos y al mundo a fracasar económica y socialmente una y otra vez, como evidencia de esto y la más reciente es la crisis financiera provocada en el año del 2008, los juegos a la especulación en los casinos de Wall Street llevaron a la calle a miles de norteamericanos; otra evidencia clara es la polarización del mundo; una más, los mil millones de humanos con hambre alrededor del globo y de los cuales 40 millones según Chomsky son norteamericanos; otro fracaso inminente, el resurgimiento de la extrema derecha en países europeos como Austria, Hungría, Polonia, Italia con el surgimiento de Liga Nord y Francia con el auge de Marine Le Pen; como subsecuente al fracaso del neoliberalismo y a mi consideración el más claro ejemplo, el Brexit. Y, por último, el más reciente, la oposición al proyecto neoliberal en el país que dio como nacimiento este modelo, el triunfo de la derecha conservadora opositora al establishment, me refiero a la victoria del republicano Donald J. Trump.