Cachemira: tres potencias en discordia

Por Héctor Balmaceda

Fue de 1858 hasta 1947 que el Imperio Británico mantuvo una de sus colonias ultramar en Asia Meridional, colonia conocida como el Raj Británico. En 1947, la Corona concedió la independencia a este territorio, emanando de Estados sucesores: India y Pakistán.

 

La Unión de la India (la República de India) y Pakistán (la República Islámica de Pakistán; el territorio oriental se independizó de Islamabad, capital pakistaní, tras la Guerra de Liberación de Bangladesh en 1971, creando así la República Popular de Bangladesh) se hicieron presentes en la Sociedad Internacional.

 

No obstante, y como la Historia muestra, ambos Estados, hermanados, mantienen una rivalidad que los ha conducido por tres guerras (1947, 1965, 1971) y una escalada en 1998, que estuvo a punto de desatar una guerra nuclear en el Indostán, pues cabe mencionar que ambos Estados son poseedores de armas nucleares.

 

Dicha rivalidad es conocida como El conflicto de los mil años, pues data desde la expansión del Khanato de Chagatai y el establecimiento timúrida en Rajastán, creando con ello el Reino Mogol, un proto-Estado de población chagataí y musulmana en tierras indias de profesión hindú.

 

Uno de los tópicos referentes de estas tirantes relaciones indopakistaníes es el asunto de Cachemira, territorio al noreste de Pakistán y al norte de India, zona en disputa por Islamabad y Nueva Delhi, colindante con el Tíbet.

 

Cachemira es, por mucho, uno de los diferendos territoriales más delicados de la Política Internacional, pues mientras el gobierno indio detenta buena parte de las tierras meridionales de Cachemira, el gobierno pakistaní proclama posesión absoluta, arguyendo que la población asentada ahí es de mayoría musulmana, el término más importante de la separación de India y Pakistán.

 

Cachemira es una rica región, enclavada en la Gran Cordillera Centroasiática, específicamente en la Cordillera del Karakorúm, la cual divide, por así decirlo, Pakistán, India y China. El sustrato de Cachemira convierte a la región en un fértil valle rodeado de cumbres con glaciares.

 

El territorio se encuentra dividido en tres administraciones: el Estado de Jammu y Cachemira, perteneciente a India; Azad Kashmir, territorio de Pakistán; y Aksai Chin, controlado por China.

 

El problema de la región proviene de la mala gestión británica de descolonización, un proceso descontrolado en el cual la Corona no supo trazar bordes fronterizos preestablecidos en cuestiones demográficas y distribución étnica; es decir, desconoció la etnografía, lo que a la postre, como sucedió en Asia Central con la Unión Soviética, devendría en una recomposición territorial por la forma no pacífica.

 

La Liga Musulmana y la Unión India, partidos políticos que propugnaron por la secesión de Indostán en dos Estados, uno musulmán y otro hindú, respectivamente, provocaron también el conflicto por Cachemira, pues la separación se dio según si el asentamiento que se tomaría como referente para la frontera  era de mayoría musulmana o hindú.

 

Así, el Principado de Cachemira se encontraba bajo el gobierno de una familia hindú, mientras que el 77% de la población era de origen musulmán, un 20% hindú y el restante 3% se componía de sijs y budistas. Esto se reprodujo en uno y otro lado de la Cuenca del Indo. No obstante, en Cachemira reinaba un espíritu nacionalista, por lo que había deseos de formar un tercer Estado, pluralista, sin etiquetas religiosas.

 

Eso orilló a Islamabad a iniciar una ‘invasión’ a Cachemira; miles de pastuníes se adentraron al territorio sin encontrar apenas resistencia, por lo que, ante la imposibilidad de frenar su avance, el maharajá cachemir solicitó ayuda a Nueva Delhi, aceptando la condición de incorporar el territorio a India.

 

Entre 1947 y 1948 el enfrentamiento terminó en una guerra abierta entre ambos Estados. Las Naciones Unidas (NN.UU) trabajaron por un plan de paz que finalmente se materializó en el requerimiento de un referéndum y en la creación de una Línea de Alto el Fuego, que tras los conflictos futuros se conocería Línea de Control y se convertiría en la línea fronteriza entre India y Pakistán.

 

En 1953, hubo un intento por darle independencia, autonomía y soberanía a Cachemira, vía referéndum, por lo que Nueva Delhi encarceló al líder del movimiento, Sheik Abdulá.

 

La Cachemira china emergería después, poniendo a Beijing en el juego por la disputa del territorio, pues luego de invadir el Turkestán Oriental, el ejército chino conquistó el Tíbet en 1959. La República Popular China amplió sus lindes justo hasta Cachemira, lo que derivó en una guerra entre Nueva Delhi y Beijing, guerra en la que vencerían los chinos. Fue así como se repartió Cachemira.

 

El pasado mes de Julio se llevó a cabo la Conferencia de Ufa, en el marco de los trabajos de seguridad internacional de la Organización de Cooperación de Shanghaí, en la cual, el premier indio Narendra Modi y su homólogo pakistaní, Nawaz Sharif, se reunieron para hablar sobre contraterrorismo. En ese mismo mes, fuerzas armadas indias y pakistaníes intercambiaron fuego en el territorio en disputa, arguyendo que tropas contrarias abrieron el fuego.

 

El alto al fuego existe, pero no es un armisticio o un Tratado de paz, pues en realidad no son las fuerzas armadas pakistaníes las que hostigan a los soldados indios en Cachemira, por algo existe el grupo Talib (los talibán).

 

Islamabad financia, recluta y prepara, vía ISIS (el servicio de inteligencia pakistaní) al grupo subversivo. Los combatientes son reclutados en la frontera afganopakistaní y movilizados hacia Cachemira para impedir una guerra abierta con India al tiempo que se minan las fuerzas armadas indias, algo que se conoce como guerra subsidiaria.

 

Mientras tanto, China controla con mano de hierro sus posesiones y posiciones en el Tíbet, lo que le da participación en los asuntos de Cachemira.