Terrorismo en Europa y cómo combatirlo como sociedad

Por Alejandro Torres

El pasado martes 22 de marzo ocurrieron una serie de atentados terroristas en Bruselas, Bélgica, perpetuados por extremistas musulmanes relacionados con Daesh (o el autodenominado Estado Islámico de Irak y Siria), que cobraron la vida de al menos 31 víctimas e hirieron a otras 300. Sin embargo, debemos entender que al tratarse de un ataque terrorista, lo importante no es el número de víctimas, por crudo que pueda sonar, sino el impacto en la sociedad. En una era en la que el terrorismo es un fenómeno cada vez más recurrente, es importante propiciar un entendimiento del mismo, para así difundir mecanismos que lo combatan más eficientemente.

 El terrorismo es, en palabras de Alex Schmid, una táctica que consiste en generar miedo entre la población con fines políticos. Un terrorista no quiere matar a mucha gente, quiere a mucha gente viendo. Es por esto último lo que ha convertido al terrorismo en una táctica cada vez más popular, pues el alcance de los medios de comunicación modernos hace que sea más fácil difundir el miedo, ya sea por mano de los propios terroristas o a través de la atención otorgada por los medios de comunicación. Es este último aspecto lo que ha vuelto al terrorismo una herramienta tan eficiente y cada vez más utilizada. Los medios de comunicación tradicionales se han convertido, sin darse cuenta, en plataformas que difunden el miedo, pero los terroristas están plenamente conscientes de ello y lo utilizan a su favor.

 

Si bien el terrorismo no es una táctica nueva, pues hay quienes aseguran que se practica desde la Edad Antigua, sí es un fenómeno que ha tomado fuerza en los últimos 50 años, ayudado por la aparición de medios de comunicación más accesibles y de mayor alcance. Aquellos cuya ideología es lo suficientemente radical como para recurrir a su utilización se han dado cuenta de esto último, y reconocen la importancia de adjudicarse un atentado. Asimismo, han sabido identificar objetivos y coyunturas en las que un ataque de este tipo se vuelve más efectivo. Un ejemplo de esto son los sucesos de los Juegos Olímpicos de Múnich, en 1972.

 

Sin embargo, las compañías de televisión, los periódicos y las agencias de noticias se han convertido en cómplices de los terroristas, usualmente de manera fortuita e involuntaria, ya sea por su propia ingenuidad o motivados por conseguir más atención que su competencia. Al colocar a presentadores poco preparados en el tema, o al abandonar principios morales y racionales en búsqueda de cautivar a una mayor audiencia, los medios de comunicación se convierten en herramientas de los grupos terroristas, propagando su mensaje de manera distorsionada y generando aún más terror.

 

 

¿Debemos entonces de ignorar los actos terroristas? ¿Los medios de comunicación deben de dejar de cubrir estos sucesos o relegarlos a notas de poca importancia?

 

La respuesta, por supuesto, es no. Lo que debemos de hacer como sociedad es cambiar el enfoque que tenemos sobre el terrorismo. Para empezar, debemos de entender que es un fenómeno moderno que no va a desaparecer pronto, por horrible que parezca. Segundo, debemos de entender las motivaciones políticas de un atentado, para así saber qué es lo que debemos negar a quienes recurren a estas tácticas tan ruines. En tercer lugar, debe de haber una coordinación entre gobiernos y medios de comunicación para cambiar la manera en que se aborda la situación después de un ataque, cuidar el lenguaje y el tono utilizado y crear un clima que favorezca la recuperación de la sociedad después del atentado.


Por último, también es importante extender el concepto de «resiliencia social», término acuñado por Edwin Bakker y Beatrice de Graaf, quienes han estudiado el fenómeno del terrorismo ampliamente. Adoptando dicho concepto de la psicología y de la ingeniería civil, se trata de la capacidad que tiene un individuo, material, o en este caso, sociedad, de regresar a su estado original después de un evento estresante.

 

Finalmente, entendiendo que los eventos recientes en Bruselas se agregan a los ocurridos en París el año pasado, no debemos de perder de vista el objetivo de éstos, puesto que debemos de entender el fin del terrorismo y repudiarlo. Si como sociedad nos permitimos amedrentar por estos actos barbáricos, estamos cediendo ante el terror, y permitiendo que los terroristas se acerquen más a sus objetivos.