My Führer, mi América

Por Michelle Fortanell

Hitler dejó su historia marcada en la memoria del mundo, pero fue en América donde encontramos elementos curiosos que no han desaparecido.
No es sólo con su leyenda de su presunta muerte en Argentina (o Brasil, también dicen), hay más datos que lo ligan desesperadamente a este continente.


La instauración de unos antiguos libros protocolarios, su legado en los partidos neonazis y una extraña admiración de Kennedy, son sólo algunos de los datos que continúan vinculando al Führer y el nuevo continente.

 

Es curioso pero nada extraordinario encontrarse con información que nos muestra un vínculo con Hitler y con el continente americano. Una rara desaparición de su tierra natal que fue cubierta por su supuesto suicidio cuando la guerra se encontraba perdida. Según un periodista argentino llamado Abel Basti, quien publicó su libro “Tras los pasos de Hitler” después de 20 años de investigaciones, expone como fue la salida del Führer en un submarino, para dejar un Berlín que se encontraba asediado por el Ejército Rojo, llegando a la Patagonia y viajando por varios Estados de Sudamérica con identidades falsas.

 

El periodista asegura que su vida no fue vivida enclaustrado, sino que se movía con toda libertad por Colombia, Paraguay, Brasil y Argentina. En el libro nos dice con toda seguridad que la fuga de Hitler «(…) no hubiera sido posible sin un acuerdo militar entre los nazis y los norteamericanos, que consistía en la salida de hombres, divisas y tecnología militar para reutilizar todo esto contra el comunismo, a cambio de inmunidad para los nazis y el reciclaje de estos en la estrategia bélica norteamericana (…)».

 

Según Basti, las agencias de inteligencia en el mundo, como la CIA y el MI6, tenían los informes y las fotografías que confirmaban la presencia del jerarca alemán en América Latina, después de 1945.

Esto no es todo, América fue uno de los continentes donde más se divulgaron unos libros llamados “Los Protocolos de los Sabios de Sion”, escritos a principios del siglo XX, en los cuales se fomentaba el odio hacia los judíos.


En estos libros se exponía, a forma de narración, la existencia de una conspiración que estaban llevando a cabo los líderes judíos -llamados Sabios de Sion- con el único objeto de conquistar el mundo.

Los ya mencionados protocolos fueron condenados por el gobierno estadounidense, abogando que estaba comprobada la falsedad de estos textos publicados por un diario ruso llamado Znamya (La Bandera), que niega rotundamente la existencia del holocausto. Fue traducido a docenas de idiomas y años después, en los años veinte, se expidió una versión en árabe.

 

 

Pero fue posterior a la revolución rusa, en 1917, cuando emigrantes anticomunistas trajeron estos textos a Occidente. Poco después, ediciones circularon a través de Europa, los Estados Unidos, Sudamérica y Japón.

 

Lo extraordinario de estos textos es que aún después de descubierta la mentira y hallada la sátira política en la que se inspiraron, continuaron circulando por el momento, el mismo Hitler citaba los protocolos en sus discursos y de ahí extrajo las primeras ideas para su partido nazi.

 

Curiosamente, un presidente de Estados Unidos mantenía una admiración por el Führer: John F. Kennedy, quien ocuparía la Casa Blanca en el periodo de 1961 a 1963, según un diario británico llamado “The Daily Mail”, asegura que el presidente, durante una etapa, fue un gran seguidor de Adolf Hitler y su régimen de la Alemania nazi.

 

Por medio de la revelación de cartas y notas de viaje escritas por Kennedy en su viaje por Europa, se vio plasmada en el libro titulado “John F. Kennedy. Among the Germans. Travel diaries and letters 1937-1945” (John F. Kennedy. Entre alemanes. Diarios de viaje y cartas 1937-1945). Libro revelador que viene a tambalear toda una historia.

 

Son diversas citas con las cuales se exaspera el sentimiento de admiración que tiene hacia los alemanes, su ciudad, incluso su jerarca. En una nota expresa en el libro, John, nos dice: “¿Quién ha visitado estos dos lugares puede imaginarse fácilmente cómo Hitler emergerá dentro de unos años del odio que actualmente le rodea como una de las personalidades más importantes que han existido», al referirse a una de las residencias de descanso de Adolf. Y en otra asegura que el fascismo es lo correcto para Alemania.

 

Son diversos manchones de legado del pensamiento nazi, que se manifiesta en América, pero todos comparten algo en común: el resultado de una serie de movimientos neonazis que tuvieron cabida en este continente, donde paradójicamente, se protege a la raza aria en una tierra de mestizos.