Rusia se prepara para la III GM

Por Alejandro Torres

Mucho se ha hablado en años recientes sobre la política exterior de Rusia y si es ambición del Kremlin ocasionar la Tercera Guerra Mundial. Uno de los argumentos principales de los defensores de esta idea es la modernización de sus Fuerzas Armadas; sin embargo, con frecuencia se ignora el hecho que las mismas recibieron una amplia reforma estructural en 2009, lo que redujo su personal en un 40%. Esto no parece propio de un gobierno que busque un conflicto abiertamente.

 

El pasado 09 de mayo, durante el desfile por el 70° aniversario del Día de la Victoria, se mostró en Moscú una parte del nuevo arsenal ruso. Desde el rifle de asalto AK-12 (una actualización del popular AK-47) hasta los nuevos cazas Sukhoi, pasando por las plataformas de vehículos acorazados Armata.

 

Es innegable que el Ministerio de Defensa se está esforzando por mantenerse a la vanguardia en cuanto a equipamiento. A estos despliegues hay que añadir la modernización de las Armada Rusa, que por evidentes razones no tuvo tanta presencia durante el desfile.

 

Esto contrasta con otras potencias europeas, incluso con las norteamericanas, que al parecer han relegado hasta cierto punto el apartado tecnológico de sus respectivos ejércitos, sin llegar a olvidarlos, claro está.

 

Otro punto que se suele utilizar como argumento es el incremento del presupuesto dedicado a este sector. Sin embargo, esto se debe principalmente al crecimiento de la economía rusa y no a un porcentaje mayor con respecto al PIB. En los últimos 10 años, éste se ha encontrado dentro del margen del 4.5%, contra el 3.5% de Estados Unidos. Es necesario aclarar, no obstante, que la diferencia en el tamaño de economías es enorme, y aún así el gasto del Kremlin representa solamente una séptima parte de lo invertido por el Pentágono.

 

Entonces, ¿Cuál es el objetivo del gobierno ruso con estas reformas?

 

La explicación más lógica al respecto es que simplemente es necesario deshacerse del viejo equipamiento soviético y hacer lugar a tecnología que sea capaz de competir con las potencias militares actuales. Otro objetivo importante debe de ser conservar su espacio vital y su esfera de influencia. Una Estado con las dimensiones de Rusia, con fronteras tan amplias y vecinos tan diversos, debe preocuparse mucho por sus fuerzas militares.

 

Las acusaciones sobre la actitud belicista de Rusia quedan desmentidas por la política exterior que ha estado manejando desde el año 2000, que se ha apegado prioritariamente a lo establecido al derecho internacional y las normas de cooperación de la ONU, siempre que se he presentado alguna clase de controversia en esta materia.

 

¿Son entonces éstos desfiles un despliegue de fanfarronería por parte de Moscú? Definitivamente. Aunque una confrontación armada no es lo más deseable para el gobierno de Putin actualmente, parece ser que su idea es que no está de más mostrar los dientes para evitar tener que lanzar una mordida.