¿Por qué hablar de empoderamiento?

Por Andrea Rivera

El empoderamiento nos dirige hacia la posibilidad de brindar el apoyo necesario a individuos o grupos sociales desfavorecidos, cuyo resultado será mejorar la calidad de vida y desarrollo en todos sus sectores sociales. 

 

De ahí que siendo éste uno de los Objetivos del Milenio el empoderamiento de la mujer y la promoción de la igualdad de género, es necesaria una visión acerca del papel de las mujeres en uno de los continentes más grandes del mundo y, lamentablemente, también uno de los más desfavorecidos.  

 

La Organización de las Naciones Unidas “se centra en la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer no sólo como derechos humanos, sino también como la vía para alcanzar los Objetivos de desarrollo del Milenio y el desarrollo sostenible”, siendo una base fundamental para promover la equidad de género y reducir la desigualdad.

 

El continente africano tiene el firme compromiso de generar nuevas soluciones a problemas fundamentales como la extrema pobreza, desigualdad democrática y civil, donde, en relación a sus acciones inmediatas, varios países de la región han ratificado la “Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer” y el “Protocolo sobre los Derechos de la Mujer en África”, en el cual se reconoce a las mujeres como el motor de África. 

 

Es cierto que el porcentaje del crecimiento económico de la África subsahariana ha sido notable en los últimos cinco años, con un 5.3% de crecimiento en su Producto Interno Bruto (PIB) en el 2012, siendo las mujeres de la región quienes generan más de 18 000 millones de dólares al trabajar en la agricultura, producción de alimentos, pequeñas parcelas, trabajos en industrias textiles, enfermería, enseñanza y secretariado; pero, en cambio, el crecimiento humano y social ha avanzado un poco más lento: algunos ejemplos de esto son que en el continente africano la edad para casarse es menos de 24 años y en ciertos países, como Senegal y Etiopia, es 16 años. El 58% de las mujeres entran a la vida materna desde los 15 años. De los crecientes flujos migratorios de los últimos 15 años, el 47% ha sido compuesto por mujeres, siendo Europa y América del Norte los destinos más solicitados. 

 

 

Y, a pesar de que la esperanza de vida supera ya los 53 años para las mujeres, de acuerdo a datos del Banco Mundial, las cifras de mortalidad infantil afectan un 5% más para las niñas que para los niños; además de que en casos de conflicto armado, la violencia tanto física como sexual es dirigida y recibida por niñas y mujeres. 

 

Algunas de las acciones sobresalientes en cuanto crecimiento social y cultural, como el empoderamiento de la mujer y respeto a la equidad de género, se aprecian en instrumentos internacionales como la declaración de la “Década de las Mujeres”, adoptado para el período 2010-2020, cuyos compromisos están vinculados a diferentes instrumentos y tratados internacionales, tales como los 8 Objetivos Del Milenio (ODM). 

 

También en África está reconocida y ratifidacada la “Convención para la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra las Mujeres”, por sus siglas CEDAW, por 51 de los 53 países africanos. La disminución del Índice de Desigualdad de Género, IDG, (de un 0.735 en 2008 a un 0.577 en 2012, siendo 0.463 el valor mundial); el incremento en la remuneración de los salarios para las mujeres, así como el incremento de su representación en los parlamentos y el surgimiento de jefas de Estado. Ejemplo de este último punto son Ellen Sirleaf Johnson en Liberia, Joyce Banda en Malawi y Nkosazana Dlamini-Zuma, representante de la Comisión de la Unión Africana; ganadoras de Premios Nobel de la Paz, Ellen Johnson-Sirleaf y Leymah Gbowee, se han esforzado en representar y en fortalecer el papel de la mujer africana; siendo ésta una leve semblanza del trabajo a favor de las mujeres en África, lo que genera una visión más inclusiva, más participativa que haga posible una transformación social. 

 

Sin embargo, aunque todavía existen algunos desafíos inminentes, tales como la violencia doméstica, los derechos de herencia, la mutilación genital femenina, el planchado de senos, el genocidio, los matrimonios tempranos, entre otros; África comienza a erigirse bajo principios rectores como dignidad, equidad, justicia, paz y democracia, para así lograr y promover el desarrollo de todo un continente y mejorar la calidad de vida de sus mujeres.