Líderes y votantes, arquitectos del islam político en Malasia

Por Jorge A. Nieto

El Partido Islámico Pan-Malayo (PAS), uno de los más importantes partidos de oposición de Malasia, es ejemplo de un agrupamiento político islamista moderado con propuestas incluyentes. La muerte el pasado jueves de Nik Aziz, su pragmático líder espiritual desde hace más de veinte años, podría implicar un importante cambio de rumbo. Entender la importancia de este suceso requiere un breve vistazo al desarrollo del PAS y la forma en que el liderazgo y los resultados electorales moderaron su ideología y la acercaron a grupos excluidos.

 

Grandes comunidades de chinos y habitantes del sureste de Asia migraron a Malasia durante los siglos XIX y XX para participar en las plantaciones de caucho y para realizar otras actividades que los malayos nativos, practicantes del Islam, no querían hacer o que quedaban fuera de su alcance por mandato de la autoridad colonial británica. Con el tiempo, diversificaron sus actividades y en algunos casos se mezclaron con las poblaciones malayas.

 

Pero al surgir el movimiento por la independencia, apareció la Organización Nacional Malaya Unida (UMNO), un partido político que buscaba una posición prominente para los malayos, excluyendo a chinos, indios y otras razas que comúnmente llevaban varias generaciones viviendo en el territorio. El PAS fue originalmente una facción de líderes religiosos dentro del UMNO, pero se separó de éste por sus políticas de exclusión, declarándolas contrarias al Islam.

 

Las primeras décadas del PAS fueron tiempos de cambios esenciales en su programa. Promovieron el acercamiento con los habitantes musulmanes de Indonesia, pero lo abandonaron tras la “confrontación” entre Indonesia y Malasia, una guerra no declarada y de baja intensidad entre los dos países que provocó un antagonismo de los malayos hacia Indonesia y le quitó votos al partidopartidoxpulsados – del eron de acuerdo y salieron – o sidad entre los dos pa lo abandonaron tras la .

 

Con una nueva dirigencia, el PAS se alió con el UMNO en una coalición en el parlamento tras los “disturbios raciales” que enfrentaron a malayos con otras razas. Asri, el líder de PAS, justificó la alianza con el argumento de que era necesario mantener un frente malayo unido, pero muchos no estuvieron de acuerdo y se salieron – o fuero expulsados – del partido. Pero pocos años después ocurrió un enfrentamiento entre Asri y un candidato de UMNO que terminó en la ruptura entre los dos partidos.

           

Desprestigiado tras el fracaso de la coalición, Asri fue poco a poco abandonado por sus partidarios, quienes empezaron a seguir a un grupo de jóvenes clérigos llamados ulemas, entre ellos Nik Aziz, que le dieron al partido un tinte islamista y de enfrentamiento con UMNO. Ocurrieron incidentes violentos, tras los cuales el prestigio –y los votos– del partido cayeron estrepitosamente. Después de una desmoralizadora derrota electoral en 1986, la dirigencia de PAS optó por un nuevo presidente y un rumbo más moderado. Esta nueva estrategia, junto con una alianza con otros partidos en contra de “Barisan Nasional”, la pacto liderado por UMNO y debilitado por riñas internas, le dio muchos votos al partido.

 

Pero la antigua élite de clérigos dentro del partido empezó a enfrentarse con elementos más jóvenes que no aceptaban la visión ortodoxa de los ulemas del Islam en la política. Después de una caída significativa en la popularidad del partido, la facción moderada triunfó y el PAS regresó a una línea más moderada. Sus críticas al gobierno, denunciándolo como excesivamente laxo en su aplicación de la religión por un lado y por el otro criticando sus políticas de exclusión racial y religiosa, le valieron un nutrido apoyo en las siguientes elecciones en las que el PAS logró la presidencia de dos gobiernos estatales en 2008.

           

Surgieron nuevas divisiones dentro del partido, pero mantuvo una base sólida de votantes, aunque seguían estando circunscritos principalmente a distritos rurales. La búsqueda de seguidores urbanos que amplíen el número de votos del partido ha sido una fuerza importante en el lento retroceso de la facción de los ulemas, que en 2011 dejaron de controlar el puesto de vicepresidente del partido.

 

La importancia de las elecciones en el programa del partido es notoria durante todo el periodo de actividad del PAS. Pero al final la dirigencia del partido decide la ruta a seguir. Su receptividad a las demandas de los votantes y las banderas que eligen enarbolar son la clave para determinar las políticas que apoya el partido. Con la muerte de Nik Aziz quedó un vacío; quien lo llene será clave para el éxito –o fracaso– del PAS y la oposición en general en Malasia por el lugar primordial que tiene el Islam en la política malaya.

 

En la imagen, Nik Aziz en un campo de cultivo orgánico (por Syed Azidi AlBukhary)