Premio Nobel ¿de la paz?

Por J. Orozco J

Durante más de cien años, el Comité Noruego del Nobel ha buscado fortalecer la cooperación organizada entre los Estados. Al menos, el fin de la guerra fría hizo posible que las Naciones Unidas desempeñaran en mayor medida el papel que originalmente se les había asignado.

 

Hoy en día, la Organización encabeza los esfuerzos para conseguir la paz y la seguridad en el mundo, así como el proceso de movilización internacional que tiene como objetivo lograr los desafíos sociales, económicos y medioambientales de todo el mundo.

 

Pero aunque parece increíble, el premio Nobel de la Paz es quizás el que más polémicas ha generado a lo largo de su historia entre las distinciones que la Fundación Alfred Nobel a través de la Academia Sueca y el Comité Nobel Noruego entregan todos los años en distintas categorías.

 

Este premio es uno de los más altos reconocimientos, otorgando a su ganador el máximo prestigio y celebridad a su alcance. Sin embargo las continuas controversias en su adjudicación han provocado que, lejos de ser una condecoración para su ganador, acabe suponiendo una carga para éste. Además hace pensar si realmente el Nobel de la paz es un reconocimiento imparcial o más bien se utiliza este reconocimiento como instrumento político al servicio de las potencias.

 

En 1895 Alfred Nobel creó a través de su testamento, un premio anual destinado a quien el denominó el campeón de la paz, es decir, “quien haya trabajado más o mejor por la fraternidad entre naciones, por la abolición o reducción de los ejércitos existentes, y por la celebración y promoción de procesos de paz”. La competencia para elegir el ganador le fue concedida a un Comité Nobel, cuyos cinco miembros son elegidos por el Parlamento Noruego.

 

Imagen:Fuente: reinaloba.wordpress.com

 

Las críticas hacia este comité, a la hora de elegir a los candidatos al galardón pacífico, son diversas pero son dos las principales. Primeramente el comité es acusado de alejarse de la última voluntad de Alfred Nobel y entregar el premio de acuerdo a su propia definición de “paz”. La maleabilidad de dicho término ha permitido que en su nombre se otorgue el premio a personas u organizaciones cuya actuación defiere mucho de aquella que había imaginado Nobel en el momento de firmar su testamento.

 

Secundariamente, se culpa al comité de utilizar los premios para perseguir los intereses políticos de sus integrantes, encontrándose entre ellos parlamentarios y políticos con fuertes lazos con organizaciones militares e intereses, en todos los campos, con las grandes potencias.

 

En los recientes años se ha otorgado el premio al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, por la importancia de la visión y trabajo del mandatario por un mundo sin armas nucleares. Sin embargo, Estados Unidos sigue siendo el país con mayor cantidad de armas nucleares en todo el mundo. Hasta el día de hoy se exige que Obama devuelva el premio.

 

La polémica del premio Nobel de la Paz no es exclusiva de nuestros días, sino desde los primeros años ciertas elecciones hicieron emerger fuertes gritos de desaprobación. Un  ejemplo de los casos que causaron mayor controversia en el pasado son, por ejemplo, los ganadores Cordel Hull, Henry Kissinger, Wangari Muta Maathai, Jimmy Carter, Yasser Arafat, entre otros. El último nombre en unirse a la lista ha sido la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas, cuyo galardón ha llegado a ser satíricamente denominado como Premio Nobel del Cinismo. Muchos críticos han reprochado su actuación en Siria, y acusan al Comité de aprovechar el foco mediático.

 

 

Joseph Stalin, líder de la Unión Soviética, fue candidato en dos oportunidades (1945 y 1948) por «sus esfuerzos para poner fin a la Segunda Guerra Mundial». El Canciller Adolfo Hitler también fue nominado en 1939. El responsable de su nominación fue un miembro del Parlamento sueco que lo hizo de manera irónica para criticar la postura de muchos de sus colegas que impulsaban la candidatura del primer ministro inglés Neville Chamberlain a la que él se oponía con firmeza. El dictador fascista, Benito Mussolini, fue igualmente nominado en 1935 para obtener el Premio Nobel de la Paz. Ninguno de estos líderes recibió el premio pero sus nominaciones causaron controversia.