Un Año Nuevo: de uno a múltiples significados

Por Samuel Menache

Año Nuevo en Dubai, EAU

 

Así es, señoras y señores se ha terminado el año 2014, ¡qué rápido! ¿no?, nuestro año 2014 se fue como agua y no es que su servidor esté nostálgico y se refiera a “nuestro año” desde un punto particularmente recordando vivencias personales, es que resulta pues que para nosotros referirnos al Año Nuevo a menudo no significa más que el fin de 365 días, propósitos incumplidos y algunos kilos de más; pero culturalmente este aspecto se ve por completo rebasado. ¿Cuántos de nosotros nos hemos puesto a pensar el verdadero significado del Año Nuevo? ¿Y qué significado tiene en las diferentes culturas del planeta?

 

De pequeños cuando nuestro cerebro empieza a acumular información y al ser educados, sin pregunta alguna damos por hecho y aceptamos vivir en un mundo donde cada hora posee 3600 segundos, un día de 24 horas, 7 días que conforman una semana y 52 semanas que forman un año el cual significa el periodo de traslación de nuestro planeta en torno al sol, si bien esto científicamente es comprobado y real, pero como los seres racionales que somos no bastaba solo con saber eso, la humanidad siempre ha tenido la necesidad de saberse encontrar en un tiempo y espacio de este basto universo, el inicio e incluso el fin de la cuenta de ese tiempo, teológica y culturalmente ha sido la clave y por tanto, ha sido y sigue siendo distinta en este mundo por mucho que la globalización nos haya alcanzado.

 

A grosso modo nos remontamos un poco en la historia, la medición del tiempo inicialmente se basaba en los periodos lunares por varias civilizaciones y posteriormente empezó el desarrollo de los calendarios solares que incorporaron cada vez más una precisión, el inicio de ellos tenía relación con hechos políticos, económicos, astronómicos o teológicos dependiendo de la cultura.

 

El calendario tal y como lo conocemos hoy en día es el Gregoriano, denominado de esta manera por el Papa Gregorio XIII quien lo instauró en 1582 y que vino a sustituir al calendario Juliano, que venía siendo utilizado desde mediados del siglo I y establecido por Julio César. El calendario Gregoriano a partir de entonces fue siendo utilizado de manera civil y oficial por la mayoría de los países del mundo por su eficacia y precisión, pese a que fue instituido por un dirigente católico algunos de estos países incluso aun en el siglo XX seguían usando otros calendarios.

 

El papa Gregorio XIII

 

 Pero, ¿qué hay de la cuenta?; con la instauración del cristianismo en el imperio Romano a finales del siglo V y su propagación en todo el mundo el calendario Gregoriano no solo vino a dar precisión muy exacta del tiempo y su uso, también buscó la manera de tener una clara idea de que día y año Jesucristo nació, para empezar el calendario tenia inicio el 1° de enero al igual que en el Juliano, esto debido a que ese día los cónsules romanos tomaban cargo y así había tiempo de planear las campañas militares, puesto que antes el año empezaba en marzo, de ahí su nombre martius, por Marte, el dios de la guerra; pero en aspecto teológico el primero de enero se le atribuye al día de la circuncisión de Jesús, es decir al octavo día de su nacimiento, ¿casualidad o conveniencia?.

 

Así pues aunque por errores iniciales en la cuenta, después se supo que la fecha exacta de este acontecimiento de la cultura cristiana pudo haber sido entre el año 4 y el año 7 a.C. el reajuste no fue bien visto y para fines prácticos todo se quedó como estaba, por lo tanto vivimos en el año 2014 después del nacimiento de Cristo y en realidad han pasado algunos años más de eso.

 

 

Son poco más de dos milenios, su inicio es un hito que marca un antes y después, y aunque dos mil años parece relativamente poco, antes de esa fecha también hay un largo trecho y aún más largo en la historia del desarrollo la humanidad; para muestra basta preguntarse ¿qué sucede con las demás culturas o personas que por sus costumbres culturales o creencias religiosas no llevan la misma cuenta? La razón se encuentra en que algunas podrán utilizar el calendario por su estandarización, pero en sus creencias llevan otro, basta conocer un poco más de algunas culturas como la china o la religión Judía, así que veamos cuales diferencias se hayan en torno a la emotiva fecha del inicio de año.

 

Los judíos tienen el Año Nuevo en una fecha próxima al equinoccio de primavera y ocurre entre el 1 y el 2 de Tishri, primer mes del calendario hebreo y día en que según la tradición fue creado Adán; la cuenta del calendario hebreo se hallará en el 5776 el 14 de septiembre de 2015.

 

Para los musulmanes el Año Nuevo en 2015 será hasta el 14 de octubre, que es el 1 del Muharram en que empezará el año 1437. Los musulmanes utilizan el calendario Hegiriano el cual es el empleado en la cultura islámica y éste se sustenta en el viaje de la Meca a Medina por Mahoma, su profeta.

 

El 11 de noviembre de 2015 se celebrará el Año Nuevo Hindú, mejor conocido como Diwali o Fiesta de las Luces, se le dice así porque la tradición dicta que los habitantes de Ayodhya ayudaron a iluminar la ciudad durante el regreso del príncipe Rama luego de vencer al señor de los demonios Ravana; además conmemora la liberación de miles de doncellas que estaban prisioneras por el demonio Narakasura y que fue abatido por Krishna.

 

Celebración del Diwali, India

 

Una de las celebraciones más conocidas sin lugar a duda se trata del Año Nuevo Chino, en donde la tradicional pirotecnia cobra un significado especial, las luces y el color iluminan la noche para ahuyentar las malas vibras y atraer todo tipo de suerte y prosperidad a lo largo del año. Para la cultura China, el Año Nuevo es el comienzo del Festival de la Primavera y cada año se ve representado por un animal correspondiente a la astrología china y que según la tradición china tiene como origen cada uno de los animales que atendieron el llamado de Buda. Será celebrado el próximo 19 de febrero de 2015 y el año será representado esta ocasión por la cabra.

 

En América del Sur algunas culturas que aún conservan sus tradiciones, como lo es el pueblo Aimara de los Andes, el Año Nuevo tiene su conmemoración el 21 de junio con el solsticio de invierno en ese hemisferio; así pues los mapuches, una etnia que habita algunas regiones de Chile y Argentina, lo festeja el 24 de junio respectivamente.

 

El Año Nuevo, como hemos podido apreciar no solo representa el inicio de un ciclo en la cuenta del tiempo, también momentos trascendentales o de relevancia en las distintas culturas que habitan el planeta, sin embargo hay que dejar en claro que esta celebración también toma un papel importante desde lo más profundo de nuestro ser individual y aunque muy influenciado por nuestro ser colectivo, el Año Nuevo debe tener un significado personal que nos ayude a consolidar nuestras metas, quizá primero de una forma entendiendo nuestro pasado, comprendiendo nuestra situación en el presente y posteriormente trazando el camino para llegar y hacer cumplir cada uno de los propósitos, corazonadas, planes o cualquier otra manera a la que quisiéramos llamar a ese sentido por el cual damos una, o las razones de peso por las que llegamos a la conclusión del por qué, cómo y el para qué vivimos.