Cosas tan irrelevantes como el futbol

Por Armando García

 

Sin duda el deporte de la patada es algo que nos persigue día y noche. Lo vemos al salir de la casa y llegar a un medio de transporte, lo escuchamos en la radio y lo vemos al prender la televisión o al entrar a alguna red social.

 

El futbol nos persigue. Eso tan banal y que empaña la realidad, que sirve como maquillaje de lo que nuestra sociedad realmente padece. Pero decir que el futbol es algo banal y sin sentido es una mera falacia.

 

El futbol es una muestra cultural, un semillero de todas nuestras conductas como sociedad, un campo de cultivo en el cual se permean todas y cada una de las características de una sociedad.

 

Desde una disputa histórica como lo son albaneses y macedonios hasta un partido entre México y Estados Unidos, pasando por un futuro duelo entre Rusia y Arabia Saudita, el futbol es una muestra de lo que sucede a nuestro alrededor.

 

No podemos decir que no está libre de influencias e intereses, pero vamos, podemos decir que no existe alguna causa que no lo esté. No obstante, el futbol nos muestra nuestros rasgos más primitivos de competencia y pertenencia al igual que nuestros rasgos más civilizados al comprender la derrota y crear empatía con el contrario.

 

El futbol va más allá de un 4-4-2, de un marcador o de perseguir una pelota. Es cómo el padre lleva al hijo a festejar su primer gol, cómo la familia se vuelca en un momento de pasarla bien, el sentido de pertenencia y fidelidad, se trata de buscar la grandeza en algo tan simple e indigno como lo es una anotación, se trata de cosas tan vacías como esa.

 

Tal vez eso es el futbol, algo tan vacío y banal que nos permite salir de todo el cuadro de desolación que nos persigue de igual manera a diario. Cuadros de violencia y corrupción, y es de eso de lo que se trata el futbol, una manera de parar un momento la realidad tan indigna que nos toca vivir. 

 

Todo en exceso es malo. La vida completa no es al futbol, pero tampoco el transpirar política y temas “más serios” y nada irrelevantes durante toda la existencia es saludable a menos que se quiera una úlcera gástrica. No es ignorar lo que sucede, solo es tomar una actividad y dejarse fluir con el ritmo, con lo artístico de una jugada de pared o el dejarse llevar por anotaciones y jugadas defensivas que nos hacen ver que tal vez el mundo es un poco más amigable y darnos cuenta que, ante todo, debemos salir jugando.

 

A manera de conclusión citaré palabras del técnico Marcelo Bielsa: “no hay que justificar ni satanizar. Hay que tomar conciencia de implementar un cambio. Hay que tener autocrítica para mejorar”. Y eso se aplica tanto al futbol como a la vida en general y a la sociedad en su totalidad.