Lenguaje en movimiento: los anglicismos

Por Víctor Alfonso Medina

Vivimos en una sociedad pluricultural, en un mundo cada vez más interrelacionado que es casi inevitable mezclar nuestras culturas, perspectivas y lengua. Esta mezcla nos ayuda a diversificarnos y hacernos únicos en cuanto a nuestro bagaje y conocimientos;  pero, a su vez nos hace inclusivos, tanto personal como socialmente, y es este aspecto personal el que nos delimita y  proyecta nuestra forma de ser y personalidad en el día a día, de manera que nuestro lenguaje es un reflejo de nuestro conocimiento que, consciente o inconscientemente, está marcado por algunos prestamos lingüísticos, palabras o expresiones originarios de la lengua inglesa y que  comúnmente conocemos como anglicismos.

 

En la actualidad los anglicismos son de uso diario, casi imperceptibles a primera vista y parte de nuestra creciente sociedad. La mayoría de ellos son palabras o expresiones que ya forman parte de nuestra cultura y que la gente usa a diestra y siniestra sin percatarse que en ocasiones nuestra propia lengua tiene un equivalente. El desconocimiento de estas frases o palabras puede ser visto como la oportunidad de abrir las puertas al juicio y alentar nuestra curiosidad para conocer un poco más de nuestra cultura y lengua. El saber  pertinente de nuestro lenguaje permite la posibilidad de moldearlo a nuestra manera sin romper las normas, de complementarlo y de esta forma discernir en el uso de los anglicismos y su adecuada congruencia y perfecta adición al lenguaje cotidiano.

 

 

 

La incorporación y adaptación de anglicismos sucede de diferentes maneras y en diferentes ritmos de acuerdo a la sociedad que acoge el término.

 

Actualmente siempre es por parte de los medios de comunicación y el uso de las nuevas tecnologías que introducimos palabras o expresiones propias del inglés y que se van entretejiendo poco a poco en nuestra lengua hasta llegar al punto de formar parte del vocabulario diario de nuestra sociedad. Sin embargo, la tendencia corre por dos vertientes: la primera, que va a partir de la terminología tecnológica, en donde la presencia de términos que carecen de un equivalente en el español hace que la adaptación y apropiación de las palabras sea más fácil e inmediata, algunos ejemplos y muy comunes son DVD, Blueray, Software, Bluetooth, USB, Internet, Web, por mencionar algunos ; y la segunda, que se puede englobar en todos los géneros, y que es un poco más común, es gracias a la globalización que logra que las palabras se hagan populares y adquieran un estatus en el cual puedan presentarse, manifestarse y entenderse de manera autónoma en diferentes culturas, como son OK, Sandwich, Shorts, Jeans, Sweater, Marketing, entre otros.

 

De manera que en la actualidad la adjudicación de palabras y expresiones es mayormente por moda, banalidad o estatus,  lo que sumado a la influencia de los medios de comunicación y  redes sociales que nos llevan a incorporar términos que en ocasiones no tenemos idea de donde provienen, de su verdadero significado e inclusive de la manera correcta en la que debemos situarlo en contexto hacen que los anglicismos no se escuchen o se lean de manera natural, algunas palabras y expresiones de esto son: lol, nice, wtf, please, cute, bff, etc.

 

Con esto no trato de crear un ataque en contra de los anglicismos o una defensa purista a favor de nuestra lengua, sino abrir la perspectiva y tratar de crear conciencia. Nuestra habla que es tan rica y variada, y por supuesto que puede ser nutrida con aportaciones de otra lengua, las cuales deben de comprenderse,  analizarse y  entenderse de manera que puedan ser utilizadas en un contexto  propio y correcto, para que no sólo suenen “bonito” o conlleven a la creación de “modismos”, sino que lleguen a aportar un extra a nuestra habla, creando una atmósfera enriquecida por dos lenguas que  juntas pueden llegar a crear una sociedad en transformación,  diversa e inclusiva que enfrente los cambios de un mundo globalizado y en constante movimiento.