Entre Israel y César, la corrupción acecha

Por Rubén Flores

Como vecino de la Delegación Venustiano Carranza y fiel habitante de la Ciudad de México, soy consciente que soy gobernado por un PRD más a la derecha que a la izquierda, de aquellos que, sin saber cómo, son jefes de gobierno o delegacionales. Soy gobernado por supuestos políticos que se dicen con vocación de servicio; de aquellos que fueron diputados en campaña permanente porque ya se veían en el siguiente puesto, sin ser votados.

 

Si hablo de Venustiano Carranza y un mal gobierno, tengo que hacer mención de los hermanos Moreno. César e Israel se han proclamado “reyes” en la delegación, poniendo y quitando a sus allegados de los puestos de alta gerencia dentro de la entidad delegacional. Son fanáticos de hacer política chafa, de esa que pone cortes de cabello gratis en las plazas públicas y explotan su imagen entre los grupos de porristas que tienen para cada evento. Los Moreno, enemigos de la crítica y amantes del poder, han hecho de mi amado ecosistema un verdadero chiquero.

 

No lo digo con tintes partidistas ni por cuestiones personales; hay evidencia estadística que me permite asegurar que la delegación más perredista es la más corrupta del país, según la Encuesta Nacional de Calidad Regulatoria e Impacto Gubernamental del INEGI. 

 

Dicha encuesta tiene como objetivo generar información estadística referente a las experiencias y percepción de las unidades económicas del sector privado al realizar trámites y solicitar servicios públicos, así como sobre la percepción de los marcos regulatorios bajo los cuales se rigen tanto aquellas unidades económicas y establecidas como aquellas que pretenden establecer en México.

El INEGI señala que el 99.8 por ciento de las empresas ubicadas en la delegación Venustiano Carranza tienen una percepción que los actos de corrupción ocurren frecuentemente, siendo la localidad numero uno en percepción de todo el país. Me parece un dato demoledor para cualquier aspiración que tenga el actual delegado Israel Moreno y su hermano mayor Cesar Moreno. Chuchos tenían que ser.

 

Definitivamente no es solo cuestión de percepción empresarial; diariamente los ciudadanos somos víctimas de extorsiones por las oficinas de gobierno dependientes de la delegación. En estos días conocí el caso de una persona que fue despedida por la delegación sin justificación alguna y que denunció y exigió que lo volvieran a instalar, por el simple hecho de que es su derecho, pero el delegado y la unidad de recursos humanos son omisos, manteniendo un vinculo con el sindicato (ya charro) de Trabajadores de la Ciudad de México.

 

Como ciudadano, exhorto a Israel Moreno a que deje la jefatura delegacional y se someta al escrutinio público de su administración. No necesitamos corruptos gobernándonos. Venustiano Carranza ya no es feudo; quiero a otros morenos en el poder y no son Israel, ni Cesar.