Migración: un trabajo de cooperación

Por Diana Nuño

 

Sin duda, unos de los temas prioritarios en la agenda bilateral México-Estados Unidos es el problema migratorio. Estando a pocos meses de que se celebren elecciones en la unión americana, el candidato Republicano Donald Trump ha realizado declaraciones fuertes y agresivas contra los mexicanos, señalando como delincuentes y violadores a nuestros paisanos.

 

Si bien es cierto que hay mexicanos que delinquen en ese país, no menciona que ellos también son detenidos, juzgados y pagan su condena con estricto apego a la ley. El futuro presidente de nuestro vecino del norte deberá trabajar en el tema desde la cooperación bilateral; la clave no es cerrando las fronteras. Lo comentarios realizados de manera constante por el magnate incentivan la polarización entre los dos países. Como mexicanos, no solo nos hemos sentido ofendidos y agredidos, pero la realidad es que poco se conoce la realidad de la ardua labor que realizan las autoridades migratorias mexicanas y estadounidenses.

 

El INM, a través de la Dirección General de Protección al Migrante, tiene a su cargo tres direcciones para realizar sus funciones: Dirección de Repatriación Humana, Dirección de Paisano y Grupos Beta. Abordar la realidad del Programa de Repatriación Humana destapa gran parte de la influencia de Estados Unidos con México, en un tema bastante delicado para ambos Estados.

 

El Programa de Repatriación Humana está dirigido para apoyar a los mexicanos repatriados de Estados Unidos a reintegrarse a la sociedad, obvio en territorio nacional, brindándoles apoyo en coordinación con organizaciones civiles, internacionales, iniciativa privada y, por supuesto, el gobierno en sus tres niveles. Funciona a través de 9 módulos en frontera, y en la Ciudad de México, en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México con el Procedimiento de Repatriación al Interior de México (PRIM); se reciben dos vuelos cada semana, provenientes de Estados Unidos, con un total aproximado de 135 repatriados por vuelo.

 

 

Al llegar al AICM, los repatriados reciben una constancia de repatriación, atención médica, se les proporciona alimentos, reciben una tarjeta de teléfono, además de poder realizar llamadas telefónicos dentro del mismo aeropuerto, se pueden afiliar al Seguro Popular y también reciben un boleto de autobús pagado por OIM (Organización Internacional para las Migraciones) para trasladarse al estado donde ahora residirán y, si es necesario, se les brinda un apoyo económico (dinero en efectivo), para ayudarlos a llegar a su localidad si así lo requieren. Ahora, en lo que va de 2016, los vuelos han aumentado a tres por semana.

 

¿Por qué abordar con más detalle este programa? porque su labor humanitaria es fruto de la cooperación institucional, de promover la protección al migrante en todo momento. Es la muestra clara del trabajo que realizan ambos Estados por un mismo beneficio. Cuando se dialoga, se llega a acuerdos y, consecuencia lógica, son los resultados. Donald Trump no entiende de cooperación solo de imposición.

 

Consulta la Guía PRIM aquí.